El trabajo del anestesiólogo empieza antes de entrar al quirófano y continúa después de que termina la cirugía. Su función no se limita a “dormir” al paciente: diseña un plan, vigila las funciones vitales, trata cambios fisiológicos, controla el dolor y acompaña la recuperación.
Antes de la cirugía: conocer al paciente
En la valoración preanestésica se revisan enfermedades, alergias, medicamentos, cirugías anteriores, antecedentes familiares relevantes, ayuno y estudios disponibles. También se evalúan la respiración y la vía aérea, porque algunos pacientes pueden necesitar estrategias especiales.
Con esa información, el anestesiólogo estima riesgos y conversa sobre opciones: anestesia general, regional, local, sedación o una combinación. La elección considera el procedimiento, la salud y las preferencias informadas del paciente.
Preparación inmediata
Antes de administrar anestesia se confirma la identidad, la cirugía prevista, alergias, ayuno y disponibilidad de equipo y medicamentos. Se colocan monitores y una vía intravenosa cuando corresponde. Estas comprobaciones repetidas son parte de la seguridad, no una señal de desorganización.
Durante la operación: vigilancia continua
Mientras el cirujano realiza el procedimiento, el anestesiólogo observa y trata la respuesta del organismo. Vigila oxígeno, ventilación, presión arterial, frecuencia y ritmo cardiaco, temperatura y otros datos según la complejidad. Ajusta anestésicos y analgésicos, administra líquidos, previene náusea y responde ante sangrado o cambios inesperados.
Si se utiliza anestesia general, también mantiene la vía aérea y la respiración con el método adecuado. En anestesia regional o sedación, controla el nivel de confort y está preparado para profundizar o modificar el plan si la situación lo exige.
Al terminar: despertar y recuperación
El final de la cirugía no significa que la vigilancia termine. El anestesiólogo reduce o revierte medicamentos, comprueba que la respiración y la circulación sean adecuadas y coordina el traslado a recuperación. Allí se tratan dolor, náusea, escalofríos y otras molestias.
También participa en otras áreas
Los anestesiólogos pueden trabajar en medicina crítica, dolor agudo y crónico, obstetricia, sedación para procedimientos y reanimación. Su formación se centra en fisiología, farmacología y manejo de situaciones críticas.
Qué información necesita de usted
- Lista de medicamentos y suplementos.
- Alergias y reacciones anteriores.
- Problemas cardiacos, pulmonares, renales, hepáticos o neurológicos.
- Apnea del sueño, ronquido intenso o uso de CPAP.
- Uso de tabaco, vapeadores, alcohol o drogas recreativas.
- Experiencias previas de náusea, dificultad para intubación o despertar durante cirugía.
Una conversación abierta permite anticipar problemas y adaptar el plan. No existen preguntas “tontas” cuando se trata de comprender su atención.
Fuentes consultadas
- American Society of Anesthesiologists: Role of the Anesthesiologist.
- Royal College of Anaesthetists: You and your anaesthetic.
Revisión editorial: septiembre de 2026. Contenido informativo para pacientes y familiares.